La realidad ha sido un concepto vastamente debatido,
estudiado y definido. No por ello, su exceso de uso implica el más mínimo
consenso en cuanto a las distintas explicaciones sobre su significado.
En la antigüedad, para Platón, la realidad material (kósmos
horatós) era una mera imitación, a veces corrupta, un punto de partida
necesario para alcanzar la verdadera realidad, la inteligible (kósmos noetós)
que representaba la esencia de las cosas. Ya entonces, complicaban y diversificaban la definición del término. En un intento de poner orden, Aristóteles, conocedor de los alcances
mortales intenta allanarnos el tortuoso
camino y unifica los dos
"kosmos" platónicos en la realidad
sustancial, todo lo que nos rodea. Con esta aportación Aristotélica, sin entrar
en profundidades, podríamos coincidir la totalidad de los ciudadanos. El
devenir de los tiempos no ha dado más claridad al constructo, si citamos frases
más modernas, "la realidad es el conjunto de las cosas tal cual son
percibidas por el ser humano, lo real, es el conjunto de las cosas
independientemente de que sean percibidas por el ser humano" (Jacques
Lacan).
En este punto del
debate podemos, perfectamente, acordar que la realidad no es un concepto, sino
una herramienta de producción de errores. Teniendo en cuenta la misma, podemos
entender frases del Presidente Rajoy, "quien me ha impedido cumplir mi
programa electoral es la realidad",
que explicaría "saldremos de
esta, no me cabe ninguna duda, pero con esfuerzo, perseverancia y fe en
nosotros mismos", actuaciones concretas que no estaban recogidas en el
programa electoral de Rajoy, donde sí se planteaban entre otras acciones crear
empleo, no subir impuestos, no tocar la sanidad y educación públicas.
Para los ciudadanos
una habilidad de los buenos políticos es prever y anticipar la realidad. La
rendición de Rajoy a la "cruda realidad" dice muy poco de las
capacidades políticas de este Presidente.
Desafortunadamente no es el único político con esta discapacidad,
necesaria para el cargo, de lo real. Más grave, si cabe, es el caso de Pedro
Escobar que ha convertido a los extremeños en reos de la extremadura antisocial
y quien teniendo en cuenta la realidad actual, no presentará una enmienda a la
totalidad de los presupuestos, aunque ha considerado que los Presupuestos de
Extremadura para 2013 "son malos e insuficientes" y ha calculado que
la región extremeña "necesitaría 150 ó 160 millones más para garantizar
los niveles básicos de prestación de los servicios de Educación, Sanidad, Dependencia
o los programas de familia". Es
decir, este político que vive de la política tras conseguir tres sillones en la
Asamblea, deja de luchar por el empleo y
por una alternativa social a la crisis y no medra a comprometerse, discapacitado sobre lo real,
con la Extremadura del PP.
En España pululamos por los distintos nacionalismos dos
especímenes, los que vivimos, sufrimos
la realidad y los visionarios políticos que la perpetran. Emulando a tan
erráticos gestores de lo público podemos prometer y prometemos,
etimológicamente, que las
"realidhades " son la continua lucha de nosotros los culpables por
salir del inframundo.
